Consulta inicial y punto de partida
Se revisa qué sabe ya la persona, qué herramientas usa y qué quiere construir. De esa conversación sale una recomendación de módulo: fundamentos, desarrollo web, bases de datos o ingeniería de software aplicada.
Cada recorrido en GalliSalli sigue una misma lógica de trabajo. Primero se define qué necesita resolver la persona, después se ordenan los contenidos en bloques cortos y, al final, se entrega un ejercicio que integra todo lo aprendido. No hay atajos ni promesas de resultados: hay una secuencia clara que se puede seguir a ritmo propio.
Se revisa qué sabe ya la persona, qué herramientas usa y qué quiere construir. De esa conversación sale una recomendación de módulo: fundamentos, desarrollo web, bases de datos o ingeniería de software aplicada.
El temario se divide en bloques de dificultad creciente. Cada bloque combina una parte teórica breve con ejercicios que se resuelven en el aula virtual, sin depender de material externo ni de horarios rígidos.
Los ejercicios se corrigen con comentarios concretos sobre el código: nombres de variables, estructura de funciones, manejo de errores. La idea es que el error se entienda antes de pasar al bloque siguiente.
El recorrido cierra con un ejercicio integrador: un programa de consola, una consulta bien modelada o una pequeña aplicación según el módulo. A partir de ahí se define si conviene profundizar en la misma área o abrir una nueva.
Recorridos formativos del instituto
No todos llegan con el mismo nivel ni buscan lo mismo. Estos tres itinerarios ordenan los módulos de distinta manera: uno arranca desde cero, otro se apoya en la práctica constante y el tercero se centra en el trabajo sobre proyectos ya existentes. Puedes cambiar de recorrido más adelante si tu ritmo o tus objetivos varían.
Pensado para quien nunca ha escrito una línea de código. Empieza por lógica, variables y estructuras de control, y avanza hacia funciones y pequeños programas de consola. Cada bloque incluye ejercicios cortos que se resuelven en el aula virtual. Se recomienda dedicar dos sesiones por tema y reservar una tercera para repasar los errores más frecuentes antes de pasar al siguiente módulo.
Ver la estructura de este recorridoPara quienes ya manejan lo básico y necesitan soltura. El eje está en resolver problemas concretos: control de versiones con Git, consultas sobre bases de datos relacionales y depuración de código propio. Los módulos se encadenan por dificultad y cada uno termina con una entrega revisable. Conviene tener disponibilidad semanal estable, porque el avance depende de completar los ejercicios antes de seguir.
Consultar el detalle de los módulosDirigido a quien ya trabaja con software y quiere ordenar o ampliar conocimientos. Se enfoca en ingeniería de software, diseño de esquemas de datos y flujo de trabajo colaborativo en repositorios compartidos. El material combina teoría breve con casos tomados de proyectos reales. Es el recorrido más flexible: permite entrar por cualquier módulo según lo que necesites reforzar.
Plantear dudas sobre este recorridoLo que encontrarás al estudiar con nosotros
Empezamos por variables, tipos de datos y control de flujo antes de tocar frameworks. Cada bloque trae ejercicios cortos que se resuelven en el aula virtual, así que no avanzas con dudas arrastradas. Si vienes de otra área, este es el punto de entrada razonable.
Trabajamos con repositorios reales: ramas por funcionalidad, fusiones y resolución de conflictos. Aprender Git a tiempo evita el desorden cuando el proyecto crece y hay más de una persona tocando el mismo código. Es una práctica, no una teoría suelta.
Modelamos entidades, claves y relaciones sobre casos concretos, como un sistema de matrículas. Entender el esquema primero ahorra consultas enrevesadas después. Revisamos los errores típicos de normalización y cómo afectan al rendimiento.
Los ejercicios se comentan en grupo: qué se puede simplificar, qué conviene separar en funciones y dónde hay duplicación. Es la parte menos vistosa del aprendizaje y la que más pesa cuando entras a un equipo de desarrollo.
Cada módulo combina explicación breve y trabajo aplicado. Las dudas se resuelven en el momento o en la tutoría siguiente, sin dejar temas abiertos. El ritmo se ajusta según el grupo, no según un calendario rígido.
Los apuntes, ejemplos y enunciados quedan accesibles después de terminar cada módulo. Sirven para repasar antes de un proyecto o para volver sobre un concepto concreto meses más tarde. No caducan al cerrar la sesión.
Dudas que suelen aparecer antes de empezar un módulo, durante las prácticas o al retomar el estudio después de un tiempo sin tocar código. Aquí van las respuestas tal como las damos en clase.
No. Los primeros módulos trabajan con lógica, variables, condiciones y bucles. Las matemáticas aparecen más adelante y siempre ligadas a un caso concreto, como calcular promedios o validar rangos. Si en algún momento hace falta un repaso, lo incluimos dentro del propio módulo.
Con dos o tres sesiones de una hora se avanza sin quedarse atrás. Lo importante es la constancia: resolver los ejercicios cortos después de cada bloque pesa más que estudiar muchas horas de golpe el fin de semana. Cada módulo indica una duración orientativa.
Empezamos con Python por su sintaxis clara y seguimos con JavaScript cuando el foco pasa al desarrollo web. En los módulos de bases de datos trabajamos con SQL. La idea es que el lenguaje sea una herramienta y no un obstáculo para entender los conceptos.
Los de fundamentos están pensados para seguirse en secuencia, porque cada uno apoya sobre el anterior. A partir de los módulos intermedios hay más libertad: quien ya programa puede entrar directamente en control de versiones, bases de datos o desarrollo web sin repetir lo básico.
Los ejercicios se resuelven en el editor del aula virtual y se envían desde ahí. La corrección señala qué funciona, qué falla y por qué, con comentarios sobre el código y no solo sobre el resultado. En los proyectos finales de módulo se añade una devolución más extensa.
Sí, sobre todo para ordenar conocimientos sueltos. Muchas personas llegan sabiendo usar herramientas concretas pero sin un mapa claro de cómo encajan entre sí. Los módulos ayudan a llenar esos huecos y a incorporar buenas prácticas de trabajo en equipo.